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Neuromarketing: la navidad podría haber acrecentado tus compras compulsivas


Un siete por ciento de la población española padece la necesidad de adquirir, sin control, cosas que no va a usar


¿Le calma ir de compras? ¿Se enfada si no puede comprar algo? Son algunos de los síntomas de este trastorno psicológico


La decoración navideña, las luces de comercios y escaparates o la disposición de los productos en las tiendas están diseñados para atraer nuestra atención, durante las fiestas navideñas. Días de compras en los que gastar y consumir parece lo normal si no fuera porque puede convertirse en un trastorno psicológico. Es lo que se conoce como la compra compulsiva, aunque su nombre técnico es ‘oniomanía’. “Es el proceso de adquisición de manera compulsiva, sin control o de forma excesiva”, nos explica Ildefonso Muñoz, psicólogo del Hospital Quirónsalud Marbella


Este comportamiento se puede mostrar en dos variantes, explica el experto. Por un lado, la persona que experimenta un gran placer mientras compra y su cerebro libera “una descarga de dopamina y endorfinas”. Son las mismas sustancias que se liberan cuando, por ejemplo, comemos chocolate o mantenemos relaciones sexuales. Por otro, aquella persona que siente malestar psicológico, e incluso físico, cuando no compra y únicamente desaparece mediante la adquisición», puntualiza.


Estos comportamientos se intensifican en estas fechas de Navidad. Los continuos estímulos, en nuestro sistema nervioso, de tiendas y centros comerciales nos predisponen a reaccionar de manera más compulsiva y menos racional. Todo, además, justificado por “un ambiente eufórico de alegría, amistad y buenas emociones que minimizan lo negativo y nos persuaden a comprar con el corazón, y no el cerebro» explica Muñoz. De hecho, según un estudio de la Universidad de Harvard, solo el siete por ciento de las compras que se realizan, en estas fechas, tienen un componente racional.


La prevalencia de este trastorno en nuestra sociedad es destacada. Se calcula que un siete por ciento de la población española lo padece y que este trastorno es más frecuente entre las compradoras. Ocho de cada diez personas son mujeres. Además, en muchos casos, “la oniomanía suele ir asociado a otros trastornos como ansiedad, depresión, bipolaridad o trastornos de personalidad”.


¿Cómo identificar el problema?


  • Cuando nos sentimos tristes, deprimidos o enojados, lo único que nos calma es ir de compras.

  • Compramos con frecuencia cosas poco útiles, que después nos arrepentimos de haber adquirido.

  • Tenemos la casa llena de artículos que no hemos usado y que nos resultan inservibles.

  • Nos precipitamos a la hora de comprar, porque no podemos controlar nuestros impulsos.

  • Del entorno familiar y de amigos nos llegan mensajes críticos con nuestra desmedida afición a comprar.

  • A pesar de haber comprado muchas cosas o haber realizado un gran gasto, nos sentimos insatisfechos cuando reflexionamos en casa sobre los objetos adquiridos.

  • Vemos que se nos va el dinero sin darnos cuenta, y a menudo estamos irritados por haber gastado el dinero tontamente.

  • Cuando percibimos que algo nos gusta, no paramos hasta comprarlo.

  • Adquirimos productos «milagro» que intuimos o sabemos inútiles.

  • Cuando recibimos el extracto de la tarjeta de crédito, nos sorprende sobremanera la cantidad e importe de las compras que hemos hecho.

  • Nuestro tiempo libre lo dedicamos preferentemente a visitar los centros comerciales o ir de escaparate en escaparate.


¿Qué hacer para no caer en el impulso de comprar sin control?


No utilizar tarjeta de crédito y llevar dinero en efectivo, así somos más consciente del importe que gastamos.

Hacer una lista con las compras que queremos y son imprescindibles.

Pasar un tiempo limitado en la tienda. Está demostrado que cuanto más tiempo pasamos en la tienda más fácil es caer en compras innecesarias.

Antes de hacer la fila de la caja, deténgase un minuto y analice todo lo que lleva en el carrito. Hágase la pregunta: «¿Realmente necesito esto?».

Buscar un pasatiempo gratuito o barato para que comprar no sea el principal placer de su vida. (running, pasear, visitar museos, asistir a conferencias o presentaciones de libros, leer…)

Ir de compras acompañados porque el comportamiento es menos impulsivo ya que nos solemos reprimir más que cuando vamos solo.


Fuente www.america-retail.com/

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