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México, el Covid-19 y las tecnologías de la información

Las empresas que habían hecho los deberes y venían avanzado en su proceso de transformación digital, cuentan con ventajas competitivas y están mejor preparadas para readaptarse a la 'nueva normalidad'.

En los días que corren es imposible abstraerse del impacto del coronavirus en todos los ámbitos de la sociedad, y derivado de ello, es interesante examinar el rol clave que tienen las tecnologías de la información en el mundo que va emergiendo como resultado de esta pandemia.


Las tecnologías de la información venían configurando una transformación socio-económica sin precedentes en los últimos 20 años, de la mano de la masificación de internet, el abaratamiento del poder de cómputo, la ubicuidad de las terminales móviles, y más recientemente de los avances de la robotización, internet de las cosas, el cómputo distribuido, la analítica avanzada y la inteligencia artificial, por mencionar solo algunas tendencias disruptivas… Y en esas estábamos, aprovechando el ritmo natural de los avances tecnológicos, de por sí acelerado, mientras a nivel empresarial y social gestionábamos los cambios de paradigmas mentales que las tecnologías necesitan, a través de un proceso evolutivo, con aceleración y desaceleración propia de distintos contextos, realidades económicas y culturales de cada país, región, industria o empresa.


De repente llegó un virus nuevo para el cual la ciencia no tiene una respuesta inmediata, y con él llegó un abrupto confinamiento masivo al que han tenido que echar mano las autoridades para evitar el colapso de los sistemas de salud. Y con el confinamiento llegó una verdadera disrupción en el status quo de cada industria, de cada empresa, de cada proceso de negocio y de cada puesto de trabajo.


Las empresas y las organizaciones de todos los tamaños y sectores se han visto obligadas a operar masivamente de forma remota, dejando prácticamente vacías fábricas, líneas de producción, almacenes, puntos de venta, sucursales, oficinas, centros de atención a clientes y un largo etcétera. De repente, nada fue igual.


Las empresas que habían hecho los deberes y venían avanzado en su proceso de transformación digital, cuentan con ventajas competitivas y están mejor preparadas para readaptarse. Para aquellos que iban a un paso más lento, este debería ser el momento clave para repensarse estratégicamente y acelerar el paso, porque si algo está claro es que el mundo post Covid-19 será más digital.


El Covid-19 ha obligado a todos a reconfigurar sus operaciones, pero también ofrece la oportunidad de transformarlas. Ha mostrado que cuando las organizaciones se alinean alrededor de un objetivo común, los cambios de modelos se pueden lograr en tiempos récord, considerados imposibles antes de la crisis.


Por supuesto que cada industria o sector económico tiene sus particularidades, y en algunos casos, por su propia naturaleza de servicios (como aerolíneas, turismo, hostelería, restaurantes, etc.) habrá un largo camino de recuperación que se debería aprovechar para repensar los modelos de negocios, transformando la manera en que operan y prestan sus servicios. Esperemos mucha innovación empresarial soportada por la tecnología en este tipo de empresas.


Otros sectores como la banca, los seguros, el retail, las telecomunicaciones, y todo tipo de industrias (manufacturera, alimentaria, automotriz, etc), deben aprovechar estas complejas circunstancias para impulsar sus esfuerzos de transformación digital y automatización, a todos los niveles y en todos sus procesos.


Mención aparte para el sector salud en particular, donde a veces la inversión tecnológica se ha visto como un lujo o un costo y no como una inversión estructural necesaria, con evidentes retornos para el ciudadano.


La pandemia ha dejado al descubierto carencias en todos los procesos de negocio críticos para el sector, desde la informatización más básica de sus unidades hospitalarias, hasta los procesos de recopilación, análisis y procesamiento de datos con fines de estudio, por no mencionar la escasa o nula penetración de modelos de telemedicina eficientes que ayudarían a dar una atención remota de calidad a bajo costo, minimizando la congestión y eventual colapso de las unidades especializadas.


El Covid-19 también ha puesto de manifiesto la fragilidad de las cadenas de suministro globales, y el riesgo de una extrema dependencia de China como manufacturero global donde el vector de precios lo determinaba todo.


En un mundo con movilidad reducida, y con el riesgo de nuevas pandemias futuras, hay un debate de fondo sobre la ubicación geográfica de centros productivos y la creación de clústeres de cercanía, sostenibles y competitivos, con garantías de continuidad operacional en situaciones como esta.


México tiene una enorme oportunidad de capitalizar en este ámbito, dada su privilegiada situación geográfica como vecino de la economía más potente del mundo, y el marco jurídico y preferencial que le ofrece el T-MEC.


Sin embargo, para aprovechar esta oportunidad, las empresas mexicanas y el sector industrial en particular, deben acelerar y apostar por la innovación tecnológica, y especialmente por la automatización de sus procesos extremo a extremo (end-to-end) al tiempo que garantizan su resiliencia y convierten el trabajo remoto en su “nuevo normal” usando tecnologías de comunicación y trabajo colaborativo.


Diversos estudios demuestran que las tecnologías de automatización han acelerado y mejorado los procesos vinculados a la cadena de suministro extendida, pero que la mayoría de las compañías presentan un bajo nivel de adopción de las mismas.


Esperemos en los próximos meses una aceleración en la inversión en la analítica predictiva, internet de las cosas, blockchain, machine-learning, realidad aumentada, y el uso intensivo de la nube como modelo de cómputo preferido.



Según la consultora Gartner, en un estudio reciente pre Covid-19 de finales del 2019, un 50% de las compañías a nivel global esperan usar la inteligencia artificial, la analítica avanzada y el internet de las cosas en sus operaciones en los próximos tres años.


En el contexto actual, y con más razón debido a la disrupción de la cadena de suministro global, las empresas y la industria mexicana requerirán un esfuerzo inversor acelerado a partir de la segunda mitad de este 2020.


México, como segunda economía de América Latina y el mayor socio comercial de los Estados Unidos, debe acelerar su agenda de digitalización en todos los sectores económicos para garantizar la base de su futuro crecimiento económico, particularmente en el industrial y de servicios.


La gran oportunidad para México no es solo competir con China por un rol más protagónico en las cadenas de suministro industriales, sino también competir con India y otros mercados emergentes, desarrollando un potente, talentoso y competitivo mercado tecnológico que pueda acompañar a las empresas mexicanas en su proceso de transformación digital en un mundo post Covid-19 cada vez más automatizado.


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Por: Mario Chao*

*El autor es CEO de Everis México

Fuente Forbes

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