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La autopsia oficial y la de la familia contradicen a la versión de las autoridades


Tanto la autopsia oficial como la encargada por la familia de George Floyd contradicen a la versión de las autoridades y dicen que éste falleció "por asfixia producida por compresión del cuello y la espalda que desencadenó la suspensión del riego de sangre el cerebro".


Como consecuencia, según los documentos, la causa de la muerte es "homicidio".


La autopsia de la familia ha sido dirigida por Michael Baden, ex director de Patología Forense de Nueva York y asesor científico del comité del Congreso que investigó el asesinato del presidente John Fitzgerald Kennedy.


Todo eso contradice directamente la versión oficial de las autoridades del condado de Hennepin, en Minnesota, que sostiene que "no hay hallazgos que apoyen un diagnóstico de asfixia traumática o estrangulamiento", y que el fallecimiento de Floyd fue causado por enfermedades coronarias, hipertensión, y por el uso de sustancias que no especifica si son legales o no, aunque tuvieron como efecto causarle una "intoxicación".


Sobre este hecho, la autopsia oficial sí indica que el hombre había consumido fentanilo. Otros detalles sobre las condiciones de salud de Floyd, según esta autopsia, indican que tenía una "enfermedad cardíaca arteriosclerótica e hipertensiva; intoxicación por fentanilo; uso reciente de metanfetamina".


La autopsia encargada por la familia, sin embargo, dictamina que el sistema coronario de Floyd estaba en perfecto estado.


Algunos de los órganos del fallecido permanecen en poder de las autoridades, por lo que esta segunda autopsia no ha podido descartar todos los factores que podrían haber jugado un papel en el fallecimiento.


Pero el dictamen parece claro: las autoridades han mentido.


A todos los niveles.


No solo a la hora de explicar por qué murió Floyd.


También cuando murió.


La investigación encargada por su familia indica que cuando llegó una ambulancia, Floyd ya estaba muerto, y que los intentos de reanimación no tuvieron respuesta.


Según Baden, Floyd murió aproximadamente cuando el agente de policía Dereck Chauvin llevaba 3 minutos y 50 segundos con su rodilla izquierda sobre su cuello.


El policía solo levantó la pierna tras casi 9 minutos.


La versión oficial afirma que Floyd murió en el hospital.


Pero eso es un tecnicismo.


En EEUU una persona solo es oficialmente declarada muerta cuando el certificado de defunción es expedido, y eso es algo que solo puede hacer un médico.


Por tanto, legalmente, Floyd falleció en el hospital, aunque en realidad ya estaba muerto.


Ésa es la razón, por ejemplo, por la que es prácticamente imposible que nadie fallezca en los parques de atracciones de Disney: el certificado de defunción se emite en la vecina ciudad de Orlando.


Finalmente, al calificar de homicidio la muerte de George Floyd, el informe también contradice al condado de Hennepin, donde está la ciudad de Minneapolis, en la que se produjo la muerte.


Chauvin solo ha sido acusado de asesinato en tercer grado, lo que viene a ser homicidio involuntario.


Sin embargo, según Baden, cuando los transeúntes le piden al policía que afloje la presión sobre Floyd, "El agente Chauvin reajusta su rodilla para comprimir más el cuello.


Eso es una expresión de conocimiento, evidencia de conducta penal".


Sin embargo, el comunicado sobre la autopsia oficial dice que "la forma de la muerte no es una determinación legal de culpabilidad o intención".


Además, enfatizó que según la ley estatal de Minnesota la unidad forense "es una oficina neutral y es independiente y distinta de cualquier autoridad fiscal o agencia de aplicación de la ley".



Fuente: El Mundo

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