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El gobierno británico multará a las empresas cuya producción esté ligada al genocidio uigur en China


El Secretario de Asuntos Exteriores británico, Dominic Raab anunció este martes 12 de enero en un discurso en la Cámara de los Comunes que las compañías británicas cuya cadena de producción esté asociada a los abusos que el régimen chino lleva a cabo en la provincia de Xinjiang con la minoría uigur, serán duramente multadas, reportó Daily Mail.


“Las pruebas de la escala y la gravedad de las violaciones a los derechos humanos que se han perpetrado en Xinjiang contra los musulmanes uigur son ahora de gran alcance”, dijo el secretario. “Y esto pinta un cuadro verdaderamente desgarrador”.


El Sr. Raab describió que la abundante evidencia señala el uso de trabajo forzado, esterilización forzada a las mujeres, detención arbitraria, programas de lavado de cerebro con el objetivo de eliminar la cultura uigur, tortura, etc.


De este modo, el gobierno británico exigirá que las compañías cumplan con ciertos requisitos para probar que su producción no está ligada a la inhumana situación que se vive en la región de Xinjiang.


El secretario dijo: “Aquí en el Reino Unido debemos tomar medidas para asegurarnos de que las empresas británicas no formen parte de las cadenas de suministro que conducen a las puertas de los campos de internamiento en Xinjiang”.


Y agregó: “Y para asegurarnos de que los productos de las violaciones de los derechos humanos que tienen lugar en esos campos no terminen en los estantes de los supermercados que compramos aquí en casa, semana tras semana”.


Además de recibir multas importantes, las compañías que fallen en cumplir con este requisito no podrán acceder a los lucrativos contratos que tiene el gobierno con China.


Al mismo tiempo las autoridades implementarán un proceso de revisión intensivo de todas las importaciones que provengan de la provincia de Xinjiang.


“Es realmente horrible. La barbarie que esperábamos haber dejado en otra época, se practica hoy en día mientras hablamos de uno de los principales miembros de la comunidad internacional”, dijo Raab sobre China.


La Administración Trump fue la primera en tomar medidas similares contra el régimen chino, aunque Trump fue un poco más lejos al imponer sanciones a las empresas radicadas en Xinjiang e involucradas en el trabajo esclavo, como también a los funcionarios de gobierno.


Sin embargo, el trabajo esclavo es una práctica ampliamente practicada por el régimen chino desde hace décadas, no solo en Xinjiang sino a lo largo de toda China.


En 1999, cuando el exlíder del Partido Comunista chino (PCCh) Jiang Zemin lanzó la campaña genocida contra los practicantes de Falun Gong, testigos dieron testimonios al sitio web Minghui.org de que eran obligados a producir grandes cantidades de productos de exportación como palitos de comer, luces navideñas, peluches, etc., en el sistema que el régimen chino llamaba “reeducación a través del trabajo”.


Si bien Xi Jinping eliminó oficialmente este sistema en 2012, muchos de estos lugares cambiaron sus nombres para continuar obligando a miles de prisioneros de conciencia a producir productos de exportación.


Aunque las medidas del gobierno británico son bienvenidas, la dictadura comunista de Beijing se sigue alimentando de las grandes corporaciones occidentales que continúan enviando su producción a China a pesar de la extensa evidencia de los severos abusos a los derechos humanos.


Fuente

Álvaro Colombres Garmendia – BLes.com



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