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El coronavirus, una catástrofe para los taxistas de Teherán


La epidemia del nuevo coronavirus es una verdadera "catástrofe" para las decenas de miles de taxistas de Teherán, capital de Irán, el país de Oriente Medio más afectado por la enfermedad covid-19.

"Muchos taxis, ningún pasajero", se lamenta Mohamad, taxista de 52 años, y muestra las filas de automóviles amarillos que esperan hacer una carrera en la estación Aryachahr, la gran terminal de transporte en el oeste de la capital.


Con la epidemia, la situación es una "catástrofe" para toda la profesión, dice a la AFP.


"Cómo pagar el alquiler, las facturas de agua o electricidad, o del coche", alquilado o comprado a crédito, se pregunta su colega Homayun, de 60 años.


Según Mohamad, las normas gubernamentales de distanciamiento social incitan a la gente a no usar los transportes en común.


En Aryachahr, la mayoría de los chóferes ha instalado en el habitáculo de su vehículo una mampara transparente para aislar a los pasajeros.


Todos sueñan con clientes, mientras desinfectan por enésima vez su taxi.


Suerte

Ruholá tiene más suerte y acaba de llenar su vehículo con tres pasajeros.


Según Alireza Qanadan, responsable de licencias de la municipalidad en Teherán, la capital iraní cuenta con 80.000 chóferes de taxi autorizados.


Irán, con más de 5.700 muertos y 90.000 casos de contaminación, según las últimas cifras, es de lejos el país de Oriente Medio más golpeado por la pandemia.


Quienes sufren más la situación con los "2.000 taxistas que operan en los dos aeropuertos y en los terminales interurbanas", punto de partida a otras provincias, explica a la AFP Qanadan.


"Sus ingresos han caído un 90%."

Para luchar contra el coronavirus, las autoridades prohibieron a fines de marzo los viajes interurbanos.


Desde el 20 de abril, los iraníes pueden volver a viajar entre provincias, pero aún se está lejos de retornar a la normalidad para los taxistas.


En promedio, en la capital, los ingresos diarios "han caído en 64%" respecto a la situación previa a la crisis sanitaria agrega Qanadan.


Los taxis de Teherán padecen el hecho de que "muchas personas usan su propio vehículo para ir a trabajar por miedo a la enfermedad", explica.


La municipalidad favorece también el recurso al automóvil individual.


Ante el virus, ha levantado las restricciones a la circulación en las zonas del centro de la ciudad de Teherán, impuestas en tiempo normal para luchar contra la contaminación.


"Rincón de la calle"

Para los taxis y los chóferes privados, la progresiva reanudación de la actividad económica, autorizada desde el 18 de abril en Teherán, tarda en producir sus efectos.



"Antes del coronavirus esperaba como máximo diez minutos para tener un pasajero, pero estos días debo quedarme en un rincón de la calle a veces durante dos horas", relata Bahram, de 37 años, conductor de Tapsi, un equivalente iraní de Uber.


Desde el Nuevo Año iraní, el 20 de marzo, "solo he ganado 1.200.000 tomans (12 millones de riales, unos 76 dólares o 70 euros al cambio en el mercado libre), menos de un tercio de lo que antes ingresaba sin el menor problema" en un mes, dice.


Otro chófer afiliado también a Tapsi, Alireza, de 49 años, también cita una caída de sus ingresos de similar magnitud.


De momento dice que se mantiene a flote gracias a un préstamo que le ha otorgado esta empresa.

Para ayudar a los taxistas --trabajadores independientes, 13 de los cuales han muerto de la covid-19 según cifras de la municipalidad-, las autoridades locales han prolongado gratuitamente sus licencias de trabajo, explica Qanadan.


Según él, la municipalidad les distribuye asimismo artículos sanitarios y, "a los más vulnerables también productos alimentarios".


Fuente: AFP

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