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Día de la Tierra 2020: una oportunidad de agradecerle al planeta



Cada 22 de abril se celebra el Día de la Tierra.


Sin dudas, hoy nos toca celebrarlo de una manera particular. Tenemos mensajes evidentes: enormes registros de calor, una plaga de langostas en Kenia, una crisis por el petróleo y la pandemia del COVID-19.


No cabe duda de que es momento de detenerse a reflexionar, aunque también es momento de actuar. ¡Y podemos hacerlo!


Este Día de la Tierra no puede transcurrir como una fecha más.


Nuestro planeta no da la vida a todos los seres humanos y es algo que debemos agradecer.



Aunque muchas veces nos pensemos como entes aislados del resto, la realidad es que también formamos parte de un ecosistema.


Una de las claves para la subsistencia en la Tierra es aceptar el constante intercambio con otros seres vivos, y aprender a vivir en armonía con ellos.


LA HUELLA HUMANA EN EL PLANETA


La humanidad es una especie reciente: acumula apenas 2,5 millones de años.


Es una ínfima cantidad de tiempo en comparación con los 4,5 miles de millones años que suma la Tierra.


Sin embargo, los humanos son el organismo vivo que ha dejado las huellas más profundas sobre el planeta.


Y esta marca no ha sido precisamente positiva.


Nuestra actividad provoca fuertes cambios en la naturaleza.


Así es como nos enfrentamos hoy en día a la crisis climática.


Cabe mencionar el agujero en la capa de ozono, y los excesos en la tala y actividades agrícolas que agotan recursos y devastan el hábitat de otras especies.


También, está la explotación petrolera y sus alteraciones en los estratos de la Tierra.


Lo mismo sucede con la minería y el crecimiento de las ciudades.


¿Podemos cambiar esta situación? ¡Por supuesto que sí! Es cuestión de cambiar el punto de vista, de adoptar otra mentalidad.


No hay que dejar cicatrices en la tierra, sino mantener un intercambio sano con la naturaleza.


SOMOS UNO CON LA TIERRA


Los humanos integramos el gran ambiente terrestre.


Por ejemplo: cada vez que respiramos, liberamos CO2, el cual es usado por las plantas.



Los organismos vegetales, a cambio, nos dan oxígeno.


Al alterar ecosistemas, o mercadear ilegalmente especies silvestres, las personas entran en contacto con microorganismos y virus que son propios de ciertas especies animales. Con lo anterior, ocurren entonces las llamadas infecciones zoonóticas.


Es una de las consecuencias de trastocar el equilibrio del planeta.


No obstante, la humanidad tiene una ventaja: es consciente de lo que sucede. ¡Por eso puede poner manos a la obra y salir adelante!


PODEMOS TENER UN EXCELENTE FUTURO


Los humanos hemos entendido la realidad del planeta.


Gracias a la ciencia, sabemos que, solo respetando la diversidad biológica, se minimiza la propagación de enfermedades entre los seres vivos.


Al existir gran variedad de especies, los microorganismos se alojan solo en seres vivos que pueden tolerarlos.


Además, hay mayor intercambio biológico.


Esto redunda en abundancia para el planeta.


Una vez que superemos la emergencia del COVID-19 ― ¡porque la vamos a superar! ― nos toca relacionarnos mejor con nuestro entorno.


La crisis del coronavirus es una oportunidad para empezar este cambio.


Fuente: Bioguia

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