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Berlín paraliza su vida nocturna por la pandemia

Muchas capitales europeas están experimentando una segunda ola de coronavirus. También en Berlín hay cada vez más gente infectada. Ahora, las autoridades han impuesto severas restricciones.


El coronavirus fue el principal tema de conversación durante semanas entre los residentes del céntrico barrio berlines de Mitte. Sus calles no son muy anchas, las aceras son estrechas y los últimos días de verano fueron muy soleados. Cada noche, la gente se sentaba espalda con espalda frente a los restaurantes y cafés como si todo fuera igual que antes. Además, a estos se sumaban los primeros turistas, por ejemplo, en el famoso café "Princess Cheesecake" o los que disfrutaban simplemente del atardecer en lugares de moda.


Demasiada gente para un espacio tan pequeño, y casi ningún control. Esto tenía que traer consecuencias, decían muchos berlineses. Hasta que ocurrió lo que se temía, y aún peor. Porque en Berlín, no sólo Mitte es un distrito de moda. También en los barrios de Neukölln, Charlottenburg o Friedrichshain, las calles estaban llenas nuevamente.


Berlín, zona de riesgo


El instituto de virología Robert Koch, como autoridad sanitaria de Alemania, mantiene una lista de las zonas críticas por coronavirus en el país. Cinco distritos de Berlín están ahora entre los diez primeros lugares. "En los distritos afectados de Berlín, la situación es difusa, ocasionada en parte por los jóvenes, los viajeros internacionales y los que hacen fiestas. Estos se infectan en el camino o en celebraciones y luego propagan el virus en sus hogares y familias", apunta el informe situacional del instituto alemán.


En general, la tasa de infección en Berlín es actualmente más alta que durante el pico de la primera ola en marzo. Y son las personas entre 20 y 40 años las que se contagian con más frecuenica de COVID-19, según cifras del Senado berlinés. Cada vez se reunía más gente en parques, cervecerías o frente a tiendas de bebidas al aire libre. Después de todo, los verdaderos lugares para celebrar, los numerosos clubes de la ciudad, siguen cerrados. Pero la gente también optaba por grandes celebraciones privadas. "Sin distancia y sin mascarillas, decenas de personas se contagiaron de coronavirus en una boda en Berlín", titulaba la semana pasada el diario Berliner Zeitung.


Adiós a la capital de la fiesta


Con esta situación, el propio Parlamento y el Ejecutivo alemán se ven afectados, pues ambos tienen sus sedes en Mitte. Finalmente, el ministro de Salud Federal, Jens Spahn, advirtió que en Berlín se deben aplicar nuevas medidas urgentemente. Las críticas también llegaron de la lejana Múnich, donde el primer ministro bávaro, Markus Söder, señaló que Berlín podría estar ya al borde de "dejar de ser controlable". Y en la prensa local, las voces de enojo aumentaron: "Los políticos incapaces" dejaron que la ciudad termine siendo "la vergüenza de la república", escribió el Berliner Zeitung.


Ahora, el Senado de Berlín reaccionó más decididamente y más unido de lo que se esperaba. Se introducirá una restricción para los contactos sociales entre las 11 de la noche y las 6 de la mañana. La ciudad será "llevada al descanso", dijeron en una conferencia de prensa las autoridades capitalinas, que gobiernan en una coalición formada por socialdemócratas (SPD), la Izquierda y Los Verdes. Todos los lugares donde se podía comprar alcohol cerrarán entre esas horas. Incluso en las gasolineras queda prohibida su venta. Las infracciones para los negocios serán castigadas rigurosamente con multas desde 5.000 euros.


Durante la madrugada sólo se podrán reunir al aire libre un máximo de cinco personas de distintos hogares. Las reuniones privadas quedan limitadas a diez personas. Todas estas medidas serán aplicadas hasta finales de octubre. Dependiendo de la incidencia de infecciones, las medidas se flexibilizarán o se endurecerán, informaron las autoridades.


Berlín había superado la primera ola de la pandemia relativamente bien. Las medidas actuales, que entrarán en vigor la medianoche de este sábado, no revelarán su efecto hasta dentro de una o dos semanas debido al período epidemiológico de espera. Pero quizás el clima también ayude, porque el otoño ya empezó. Y probablemente tampoco lleguen muchos turistas. La propia agencia de turismo del Estado anunció que dejará de hacer publicidad para Berlín.


Fuente

DW -Deutsche Welle

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